Con la cabeza que despega, con los dedos que se
instalan en un teclado, con la mirada que se va volando a aquella historia, me
dispongo a terminar en este momento; los párrafos segundo, penúltimo y último del
cuento que construyo. Aún no le encuentro un título, pero ya lo tendrá.
¿Alguna vez has imaginado una voz tan exacta y
conectada con la música, que con apenas escucharla, quedes hipnotizado por su
belleza? Bien, pues Daphne tiene una voz así de extraordinaria. Permíteme presentártela,
es una de las protagonistas en una historia que se forma, y es el motivo del episodio
que te comparto.
Abre la puerta, adelante, busca un buen asiento.
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